Principios Programáticos

Nosotros, militantes del MOVIMIENTO PROGRESISTA DE VENEZUELA , conscientes de que el enemigo fundamental de los venezolanos de hoy es la pobreza y la injusticia social, creemos que el modelo de desarrollo para derrotar a estos flagelos es el que brinde progreso social. Este modelo debe construirse a través de una economía mixta donde el estado sea propietario de las industrias básicas fundamentales, manejadas con criterios gerenciales y técnicos adecuados, y despartirizadas. Pero al mismo tiempo, el estado debe garantizar reglas claras a la iniciativa privada y garantías jurídicas a largo plazo con el propósito de promoverla.

Las realidades sociales son complejas, cambiantes y las políticas económicas son producto de la interacción y negociación entre fuerzas diversas que actúan según sus intereses y propósitos, por lo que no son independientes y ajenas a visiones ideológicas, creencias y puntos de vista de quienes las expresen, y están determinadas por las condiciones sociales y políticas del momento en que se formulen. Por ello la participación plena y efectiva de la ciudadanía en la formulación de tales políticas en un marco de amplitud democrática descentralizadora, será el promotor de una nueva sociedad pujante en donde todos tengan cabida para el progreso individual y colectivo.

La democracia es y debe ser una Institución que garantice las libertades materiales y espirituales plenas de los individuos en sociedad. Dentro de estas libertades hay que desarrollar en su totalidad: 1.- la educación que tiene una importancia vital en el desarrollo humano. Sin educación integral para el trabajo y la cultura no hay impulso social ni crecimiento económico sostenido, mucho menos desarrollo social. El hombre sin conocimiento científico para el trabajo productivo está sujeto a vivir en un mundo de dificultades. 2.- La salud integral del individuo es indispensable para que en un cuerpo sano tenga cabida una mente sana. 3.- Un sistema de seguridad ciudadana que permita al hombre, honesto, desplazarse plenamente por todo el territorio nacional y desarrollar a plenitud sus capacidades y necesidades con la garantía, por parte del Estado, del resguardo seguro de él y su familia. 4.- El habitad del ciudadano que comprende el entorno en donde se desenvuelve cotidianamente y la vivienda que sirve de asiento a su hogar, deben ser armónicos, bien diseñados y planificados, ello incide, contundentemente, en la formación ciudadana del niño hasta su adultez. 5.- la actividad deportiva no solamente genera bienestar individual, sino que la competencia deportiva en grandes dimensiones magnifica nuestro gentilicio patrio. 5.- La cultura general, el folklore, los símbolos patrios, nuestra historia republicana, son garantes de nuestra identidad y gentilicio en el concierto de las naciones. 6.- La conformación de una red colectiva de transporte urbano e interurbano, terrestre, aéreo, marítimo y fluvial, bien diseñado, amplio, que genere confort al ciudadano en su tránsito citadino y en todo el territorio nacional. 7.- la construcción de infraestructuras: presas, represas, red de electricidad y gas, telecomunicaciones, vías férreas, protección de cuencas hidrográficas, etc. que sirvan de asiento a una pujante industria nacional.etc. Para nosotros estos y otros elementos son el haz de necesidades, indispensables, para ser un pueblo de progreso, que se inserte en el concierto de las naciones con grandeza y poder competitivo.

Para el logro de tales objetivos debemos transformar drásticamente el carácter rentista con que asumimos, durante décadas, el manejo de nuestra principal fuente de riqueza: el petróleo.

La actividad extractiva petrolera constituye el factor económico de mayor peso en la vida del venezolano. El ingreso petrolero no es de índole tributario, esta riqueza que yace en el subsuelo es patrimonio nacional y su explotación tiene el efecto de reducirlo. Por lo tanto, el ingreso petrolero representa la liquidación progresiva del patrimonio nacional.

La manera como hemos manejado los ingresos fiscales provenientes del manejo petrolero tiene características estructuralmente inflacionarias. El ingreso petrolero de origen externo al entrar en el torrente circulatorio de la economía a través del gasto fiscal, presiona por su conversión en ingreso real a través de la demanda de bienes y servicios. La insatisfacción de la demanda por el carácter inelástico de la oferta nacional presiona sobre las importaciones. Siendo el ingreso petrolero nuestra principal fuente de divisas, el exceso de importaciones presiona sobre las reservas internacionales, la paridad cambiaria se debilita y se hace necesaria la devaluación del signo monetario, circulo vicioso que nos acompaña desde el denominado viernes negro en 1973.

Esta forma irresponsable de manejar la economía nacional genera, por una parte, crisis recurrentes de orden macroeconómico, tales como: inflación, caída de las reservas internaciones, devaluación del signo monetario, déficit fiscal y en tesorería, desempleo, etc., y por la otra, crisis social cíclica que liquida toda intención de organizar el crecimiento y bienestar en la familia venezolana. Luego, el petróleo, en vez de ser un recurso para la inversión y el crecimiento económico con bienestar social, se transformó en un recurso para el gasto improductivo y la dádiva. Visión desconcertante sobre este hecho económico y social lo observamos, cada día, en los inmensos cinturones de miseria en torno a nuestras grandes ciudades, en constante crecimiento, como cuadro patético de la distribución desigual de un patrimonio que es de todos.

En el complicado mundo de hoy la debemos afianzar la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Pero en el complejo sistema de la producción y productividad, en donde no existe independencia absoluta, debemos ser audaces en preservar e incrementar nuestras ventajas económicas comparativas y ser intrépidos en la asimilación y adecuación, a nuestras necesidades, de conocimiento y tecnologías del resto del mundo, solo así podemos ser exitosos en un mundo complejo en donde la revolución tecnológica se impone.

Avanzar hacia una sociedad superior debe ser nuestro norte, para ello debemos poner énfasis en a la economía real como tarea fundamental. La economía circulatoria y financiera debe ser secundaria. El dinero es un medio de pago, equivalente universal en las transacciones mercantiles, unidad de cuenta y no un mecanismo para competir, en términos de ganancia, con la economía real, porque en ésta se asienta todo el conocimiento humano para satisfacer las necesidades del ser social.

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